La información publicada por Infobae el 13 de enero de 2026 —según la cual uno de cada cinco españoles fallece sin testamento— pone cifras a un problema que los despachos especializados en sucesiones conocen bien: la falta de planificación no elimina las decisiones sobre el patrimonio, sino que las traslada a los familiares en el peor momento posible.
Morir sin testamento no significa que el patrimonio quede automáticamente en manos del Estado ni que los bienes se pierdan. Significa que se abre una sucesión intestada: será la ley, y no la voluntad de la persona fallecida, la que determine quién hereda y en qué proporción. Ese cambio aparentemente técnico puede traducirse en más certificados, más gestiones notariales, mayor exposición a desacuerdos y, sobre todo, decisiones precipitadas sobre viviendas, cuentas, deudas o negocios familiares.
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Qué revela realmente el dato de las herencias sin testamento
El dato no debe leerse solo como una llamada a “hacer testamento”. La cuestión de fondo es que una herencia no consiste únicamente en repartir activos. También implica identificar deudas, localizar documentación, valorar bienes, cumplir plazos fiscales y lograr acuerdos entre personas que pueden tener intereses económicos y emocionales distintos.
Cuando existe un testamento válido y actualizado, el proceso no queda libre de trámites, pero sí dispone de una hoja de ruta: identifica a los herederos designados, puede prever legados concretos, ordenar el reparto dentro de los límites legales y reducir ambigüedades. En cambio, cuando no existe, la familia debe acreditar quiénes son los herederos legales mediante una declaración de herederos abintestato, además de afrontar después la aceptación y partición de la herencia.
Esto es especialmente relevante en España porque el Derecho de sucesiones combina normas estatales con regímenes civiles propios en determinados territorios. La residencia y vecindad civil del fallecido, la ubicación de ciertos bienes y la composición familiar pueden modificar de forma importante el resultado. Por eso, aplicar soluciones genéricas o asumir que “todo pasa al cónyuge” es una fuente frecuente de errores.
La sucesión intestada no es necesariamente injusta, pero sí puede no responder a la realidad familiar
La ley establece un orden de llamamientos para evitar que una herencia quede sin titular. Es una garantía jurídica necesaria. Sin embargo, ese orden legal no conoce las circunstancias concretas de cada familia.
Situaciones que la ley no puede anticipar
Un testamento permite abordar, con asesoramiento profesional, casos habituales como los siguientes:
Un hijo que ha cuidado durante años del progenitor y ha asumido gastos de vivienda o dependencia.
Una pareja no casada que convivía con el fallecido, cuya protección sucesoria no equivale necesariamente a la del cónyuge y puede depender de la normativa aplicable.
Hijos de relaciones anteriores y una nueva pareja, con necesidades patrimoniales distintas.
Una vivienda familiar utilizada por uno de los herederos, mientras otros prefieren venderla.
Un negocio, una explotación agrícola o participaciones societarias que requieren continuidad y decisiones rápidas.
Bienes digitales, cuentas online, colecciones, vehículos o inmuebles en distintas provincias.
El testamento tampoco permite ignorar libremente las legítimas cuando resulten aplicables. Pero sí puede organizar el patrimonio dentro del marco legal y reducir la incertidumbre. La planificación no consiste en perjudicar a herederos forzosos, sino en usar correctamente las opciones legales disponibles y prevenir que una copropiedad mal diseñada termine bloqueando a toda la familia.
Por qué una herencia sin testamento puede salir más cara
El coste no se limita a la factura de notaría. En una sucesión intestada suelen añadirse pasos que requieren tiempo y documentación: certificados de defunción y últimas voluntades, acreditación del parentesco, declaración de herederos, inventario de bienes y deudas, valoración, liquidación tributaria, escritura de adjudicación e inscripciones registrales cuando hay inmuebles.
Además, el coste económico más grave puede derivarse de una mala decisión patrimonial. Si varios herederos reciben una vivienda por cuotas y no consiguen acordar su uso, alquiler, venta o adjudicación a uno de ellos, el inmueble puede deteriorarse, generar gastos continuados o venderse en condiciones desfavorables para acabar con el conflicto. No es raro que la urgencia de pagar impuestos, cuotas hipotecarias, comunidad o mantenimiento empuje a aceptar una oferta baja.
El riesgo de “malvender” un inmueble heredado
Vender rápido no siempre equivale a malvender, pero hacerlo sin información suficiente aumenta el riesgo. Antes de poner un inmueble heredado en el mercado conviene comprobar, entre otros extremos:
Quiénes son exactamente los titulares y qué porcentaje corresponde a cada uno.
Si la herencia ha sido aceptada y adjudicada o qué documentación exige el comprador para avanzar.
La existencia de hipotecas, embargos, usufructos, arrendamientos, deudas de comunidad, IBI pendiente o gastos de conservación.
El valor realista de mercado, con referencias comparables y no solo con una estimación informal.
El impacto fiscal de la operación y la conveniencia de adjudicar el inmueble a un heredero antes de venderlo a un tercero.
Un abogado de herencias puede coordinar el análisis jurídico de estas cuestiones con notaría, gestoría, asesores fiscales y profesionales de valoración inmobiliaria. Su papel no es sustituir la decisión familiar, sino explicar las alternativas, documentar los acuerdos y advertir de sus consecuencias antes de que sean irreversibles.
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Denuncias, demandas y conflictos: cómo se originan realmente
Hablar de “denuncias por herencias” puede simplificar en exceso problemas que suelen ser civiles, no penales. Muchas disputas sucesorias se resuelven mediante negociación, mediación, requerimientos formales o procedimientos civiles de división de herencia. Las vías penales solo proceden si existen indicios concretos de conductas como apropiación indebida, falsedad documental, coacciones o administración desleal; no deben utilizarse como una amenaza automática entre familiares.
Los conflictos suelen empezar antes: una cuenta bancaria retirada sin explicaciones, joyas o documentos que desaparecen, un heredero que ocupa en exclusiva la vivienda, gastos pagados por unos y no por otros, donaciones previas discutidas o una valoración que una parte considera artificialmente baja.
Medidas prácticas para evitar que el desacuerdo escale
Tras un fallecimiento, estas actuaciones ayudan a preservar tanto la herencia como la relación entre herederos:
Elaborar un inventario escrito de bienes, deudas, llaves, documentación y movimientos relevantes, con respaldo documental.
No repartir dinero, objetos de valor o bienes inmuebles por acuerdos verbales antes de conocer el título sucesorio y las obligaciones fiscales.
Solicitar información bancaria y registral por los cauces correspondientes, evitando operaciones unilaterales que puedan generar desconfianza.
Mantener una comunicación verificable entre los interesados y dejar constancia de propuestas y gastos.
Analizar la herencia completa antes de aceptarla: los herederos no reciben solo activos, también pueden responder de deudas conforme a la modalidad de aceptación elegida.
Valorar la aceptación a beneficio de inventario cuando existan dudas fundadas sobre el pasivo hereditario; es una decisión que conviene estudiar pronto con un profesional.
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Cuándo buscar un abogado de herencias y qué preguntar en la primera consulta
No hace falta esperar a que exista una demanda para acudir a un abogado especializado en sucesiones. Es aconsejable hacerlo desde el inicio si no hay testamento, hay inmuebles, deudas, varios herederos, menores de edad, empresa familiar, parejas no casadas, patrimonio en diferentes comunidades autónomas o desacuerdo sobre el reparto.
Para elegir al profesional adecuado, conviene preguntar de forma concreta:
Experiencia y estrategia
¿Ha tramitado herencias con una estructura familiar y patrimonial parecida?
¿Qué documentación necesita para determinar si existe testamento y quiénes heredan?
¿Qué plazos fiscales y civiles afectan al caso concreto?
¿Qué opciones existen para evitar la copropiedad o desbloquear la división de un inmueble?
¿Puede proponer una negociación o mediación antes de acudir a juicio?
Honorarios y coordinación
¿Cómo se calculan los honorarios: tarifa fija, por fases, provisión de fondos o porcentaje?
¿Qué gastos externos pueden aparecer —notaría, registros, peritajes, impuestos o procurador—?
¿Quién coordinará la relación con notaría y la documentación necesaria?
La transparencia en estas respuestas es una señal relevante. Un buen abogado de herencias no promete resultados imposibles ni alimenta el enfrentamiento: identifica riesgos, ordena la información y plantea una estrategia proporcionada al patrimonio y al conflicto.
Planificar hoy reduce costes y protege decisiones mañana
La principal lección de la noticia es preventiva. Hacer testamento suele ser una actuación relativamente sencilla frente al coste emocional, burocrático y económico de dejar a los familiares sin instrucciones. Pero no basta con firmarlo una vez y olvidarlo. Conviene revisarlo ante matrimonio, divorcio, nacimiento o fallecimiento de familiares, compra o venta de inmuebles, cambios de residencia, creación de una empresa o alteraciones relevantes del patrimonio.
También resulta útil preparar una carpeta patrimonial actualizada con escrituras, seguros, datos de cuentas, préstamos, contactos profesionales y una relación de obligaciones periódicas. No se trata de facilitar claves personales sin cautela, sino de evitar que los herederos tengan que reconstruir a ciegas la situación económica del fallecido.
FAQ: dudas frecuentes sobre herencias sin testamento
¿Si una persona muere sin testamento hereda todo su cónyuge?
No necesariamente. La respuesta depende de la normativa civil aplicable, de si existen descendientes o ascendientes y del régimen económico matrimonial, entre otros factores. El cónyuge puede tener derechos sucesorios, con frecuencia vinculados al usufructo, pero no debe asumirse que recibe automáticamente todos los bienes.
¿Se puede vender una vivienda antes de repartir la herencia?
Depende de la situación jurídica y del acuerdo entre los interesados. En general, para transmitir con seguridad un inmueble hereditario deben estar correctamente identificados los herederos y documentada la aceptación y adjudicación, salvo estructuras concretas de operación. Vender sin consenso o sin revisar cargas y titularidad puede generar problemas graves.
¿Un heredero puede vaciar una cuenta bancaria tras el fallecimiento?
No debería disponer unilateralmente de fondos que integran el caudal hereditario. Los movimientos deben analizarse según la titularidad de la cuenta, el origen del dinero y los derechos de cada interesado. Si hay retiradas sospechosas, es importante reunir extractos y pedir asesoramiento antes de formular acusaciones.
¿Cuándo conviene aceptar una herencia a beneficio de inventario?
Cuando no se conoce con certeza el alcance de las deudas o existen indicios de que el pasivo puede ser elevado. Esta modalidad puede limitar la responsabilidad del heredero al valor de los bienes hereditarios, pero exige cumplir requisitos y plazos, por lo que conviene actuar con rapidez y asesoramiento jurídico.
Fuente: Infobae — Tue, 13 Jan 2026 08:00:00 GMT